Poesía

 

Refrenó al tiro de las riendas,

la yunta percherona.

Un resollar de belfos estridente

reverberó en el aire,

como un toque de queda.

 

Mi abuelo se levantaba antes que los gallos cantaran,

antes que el sol se despertara como cervatillo de leva enfurecido.

Encendía el horno para hornear sueños antes que se fueran por las sombras,

antes que la noche los colgara eternamente en sus tendales.

 

No creo en los grandes

hacendados de la poesía,

en los latifundistas de la tinta.

 

Simulación

Quién preguntará por mí en esta noche cansada y dolorida,

quién ha sido testigo alguna vez, alguna sucia vez,

de esta verdad a todos escondida.