Cuentos

 

Más que historia, La Piojera debió tener prontuario. Uno cimentado en el ir y venir de sus puñaladas.

De ubicación difusa en los suburbios de Trelew, ostentaba una fama atroz y la habitaban, en general, personajes oblicuos, pendencieros de poca monta, de linaje corto. Boliche top del lumpenaje, la mayoría de sus guapos murió en su ley, tripas al aire, entre suspiros fatales.

 

El menor de los Álvarez nació porque los padres se obstinaron, y como después diría todo el mundo y ellos mismos lo reconocerían, fue un capricho y una forma de desafiar a Dios y de tentar al Diablo.

 

UNO

Da la vuelta una vez más a la esquina; es la tercera. Ve los movimientos de la boca del peluquero diciéndole algo a su cliente mientras lo miran pasar. Seguro protestan por la machacona musiquita que lleva consigo. Pero no importa. Ha logrado por fin el ritmo que conviene: se desliza. Un ronroneo parejo del motor y frenadas suaves. No es que vaya lento, los demás van rápido. Pero él consiguió la proeza de reunir los apuros ajenos en un solo bloque y oponerle otro: el suyo; ralentado, seguro, como un borde deslizándose sobre otro borde.

 

 “Para desdicha de los tontos graves

y de los huevones a la vela”

Alfonso Alcalde 

Al poeta Julio “portugués” Leite

Al cantautor y poeta Fredy Gallardo

 

A esa hora, la última luz fugaba por el río y, en “El Caleuche”, permeaba las ventanas, arrebolando todo de un rosa viejo desteñido. La unión entre las machimbres era un pentagrama que charangueaba el viento.

 

En memoria de Sergio Hamzé y tantos otros

Que perdieron sus vidas en accidentes de pozos

 

Ninguna cosa es más importante que el agua en estas estepas, y el hombre ha hecho lo imposible para asegurarla para sí y para sus animales en el rudo lance de domesticar estos ambientes y hacerlos habitables.