Está allí, calmado, persistente, firme, en la tradicional “bajada a Gaiman”. Se trata del antiguo edificio del Ferrocarril Central Chubut, que funciona desde hace más de cincuenta años como museo, como uno de los resguardos de la memoria y del imaginario de la comunidad galesa del Valle Inferior del Río Chubut.

Que cuente con más de cincuenta años de vida, es un dato suficientemente importante para que reflexionemos sobre el rol que cumple y ha cumplido en la comunidad, como lugar emblemático de la memoria colectiva.

Y si hay alguien con quien es dable reflexionar sobre estos temas, esa persona es Tegai Roberts, cuyo nombre es sinónimo de amor por el trabajo de preservación de la memoria y del cuidado del patrimonio histórico-cultural de la comunidad del valle.

Con ella estuvimos para que nos contara cómo surgió la idea de crear el museo, y quienes estuvieron a cargo de esa iniciativa.

Tegai. El que tuvo la iniciativa fue el señor Virgilio Zampini, Director de Cultura de la Provincia en ese momento, que interesó a la Comisión Directiva de la Asociación Camwy para que se organizara un museo. Es algo que había estado en la intención de la gente, desde hacía mucho tiempo. Alrededor de 1880, un galés que volvió a Gales, compró un arpa, un arpa histórica con la intención de que formara parte de un museo, es decir que la idea ya estaba latente. Ese señor se llamaba Robert Jones, era abuelo de la pintora Delyth Llwyd, que era la hermana de Blodwen Evans.

—¿Quiénes formaban esa comisión para la organización?

Tegai. Sé que estaba la Srta. Catherine Ellis, el Sr. Evan Jones, bueno se ha renovado después la comisión, no estoy segura quiénes más estaban en esos momentos…

Esto era unos meses antes de octubre de 1960, porque se concretó la inauguración el 22 de octubre de ese año. Es muy probable que mi mamá también haya estado en la comisión… Mair ap Iwan, la Srta. Myfanwy Morgan, William Henry Roberts, el reverendo Peregrine. Tal vez el Sr. Derwin Thomas estaba… bueno tendría que buscar en los libros de actas.

—¿Como surgió la idea de levantar el museo aquí en la estación del ferrocarril?

Tegai. Bueno no fue idea mía, creo que fue idea del Sr. Zampini. Ya no funcionaba el tren, esto fue después de 1965. Porque primero funcionaba en el colegio Camwy, es decir había habido un primer colegio, la Escuela Intermedia, que había cerrado, y no volvió a funcionar hasta 1963. Entonces se decidió funcionar allí, era todo muy pequeño, teníamos una habitación donde está la biblioteca ahora. Allí estaba la exhibición que era mínima en ese momento. El back-room, le decían.

—¿Estaba el arpa del Sr. Robert Jones allí?

Tegai. No, continuó en la familia de Robert Jones, hasta que en Gales se despertó el interés por esa arpa porque había pertenecido a un artista famoso, y la querían de vuelta. Entonces mandaron otra muy bonita a cambio. Pero esta nueva arpa se donó ahora al museo, hace poco tiempo, por una decisión de Bloodwen, y desgraciadamente necesita arreglos y reparaciones… así que no está en exhibición.

—¿Qué rol cumplía usted en la comisión?

Tegai. Creo que yo estaba en la comisión directiva… eran unas siete personas aproximadamente. Eran personas que ya estaban en la asociación Camwy, y se convirtió en Comisión Directiva del Museo.

—¿Cómo empezaron a reunir el material del archivo…?

Tegai. Bueno, por un lado visitamos a la gente que se interesó naturalmente. Varias cosas las recibimos de la Comisión de la Asociación Camwy. Los cálices para la comunión de la capilla bautista de Treorky, que estaban en custodia de la familia de Thomas Morgan fueron donadas por ella al museo, lo mismo que las planchas que vinieron en el Mimosa que eran del sastre Williams Jones "Y Bedol". Esas planchas habían sido guardadas, reservadas por una sociedad literaria, llamada Camwy Fydd (Chubut del futuro), que había acá en Gaiman, y que cuando se formó el museo las donaron. ¡No tenemos muchas cosas que vinieron en el Mimosa! Sí tenemos un escritorio de campaña, ese lo donó la Srta. Myfanwy Morgan; había pertenecido a dos hermanos que habían vuelto a Gales, y tenía un cortapapel de hueso adentro, un tinterito involcable que desgraciadamente desapareció… fue una de nuestras primeras pérdidas. Después tenemos esa lata con canilla que era donde hacían el té, que está en la sala de entrada. Esas cosas sabemos que vinieron en el Mimosa.

—En el caso de las fotografías, las cartas, las memorias, que es la documentación más personal, más íntima, y de la cual es más difícil “desprenderse”… ¿cómo llegaron al museo?

Tegai. Tenemos cartas, papeles de Thomas B. Phillips, que fue una persona muy interesante. Él siendo muy joven, creo que tenía 20 años, estuvo al frente de una colonia galesa en el Brasil. Esa colonia no prosperó desgraciadamente, y al cabo de muchos años, como 20 ó 25, después de la muerte de su esposa, vino al Chubut. Su familia donó muchos de sus papeles, inclusive había llevado un diario y eso fue donado al museo, porque murió cerca de 1920, y una nieta de él, Flora Phillips, donó esto. Ella no tuvo hijos y tenía una chacra grande en Tierra Salada (28 de julio), que administraban casi solos ella y su esposo. Flora ordeñaba para vender la leche a la quesería y tenía una quinta de frutas que era casi como una jungla, en el verano nosotros íbamos a juntar ciruelas, tenía cualquier cantidad. Flora tenía muchos papeles, y bueno… tenemos la caja de documentación de Flora. Otra persona fue el Sr. Ivor Roberts, descendiente de Edwin Roberts, que se interesaba mucho por la historia. Una cosa que nos donó fue una cadena del barco Unión, aparte de muchos periódicos Y Drafod. Y otros papeles también. Él tenía una biblioteca bastante importante. El barco había encallado en la playa y de allí viene el nombre de Playa Unión. Entiendo que se vendieron los restos del barco, porque hay gente como Hansel Davies  que nos ha dicho por ejemplo “que esa mesita esta hecha con madera del barco” Unión. También el Sr. Rubén Ferrari, que tenía una casa del otro lado del río, y que tenía un ojo de buey del barco. Pero parece que hubo dos barcos Unión, y eso complica un poco  las cosas.

—Por lo que pudimos ver existe una colección muy grande de fotografías.

Tegai. Hay verdaderamente una colección grande que fue llegando de a poco.  Nosotros visitamos mucho, pero sin presionar, a veces grabábamos una conversación y nos ofrecían unas fotografías. Hay gente que espontáneamente donaba cosas. Por ejemplo una bisnieta de Edward Owen, nos trajo una hermosa tetera, que se exhibe en la segunda salita, que se usó en la chacra de Owens cuando estuvo de visita el presidente Roca en 1899.

—¿Que otras cosas forman parte de la colección del museo, que pueda ser de interés para el público general y los investigadores?

Tegai. Bueno, hay 4 colecciones de periódicos, Y Drafod (El Debate), el más conocido, luego estaba Y Gwiliedydd - (El Vigía) - [se publicó desde agosto del 1929 hasta diciembre de 1938] en Trelew. No nos hemos interesado mucho en él, pero traía cosas que valían la pena, estaba a cargo de James Williams, que era descendiente de Rhys Williams, uno de los que vinieron de la colonia del Brasil en 1867. Ese diario se imprimía en Trelew, y tenemos esa colección acá. Tendría que haberse hecho más hincapié en la necesidad de que los historiadores aprendan el galés, para poder acceder mejor a estos documentos.

—Es cierto, habría que poder reunir cosas que no siempre van juntas que es el conocimiento del idioma y las metodologías y los problemas que desvelan a la disciplina histórica.

Tegai. Sí, verdad… eso le interesaría mucho también al museo.

—Cuéntenos acerca de los visitantes más asiduos del museo.

Tegai. Bueno, entre los más numerosos están los galeses que visitan la zona.  Últimamente estuvo el investigador-historiador Daniel James (que vino a dar una conferencia a la Universidad), porque quería conocer el museo. Luego las escuelas concurren bastante, y esto es importante para que los pequeños empiecen a conocer e interesarse en la historia de las comunidades. Luego vienen los historiadores locales como ustedes, como David Williams, Marcelo Gavirati, Oscar Jones… Casamiquela ha venido algunas veces. También gente que viene de la Universidad de Gales: Bill Jones, otro Sr. James, a quienes acompañaba Alicia Picon… ellos son los últimos que vinieron. Están trabajando el tema de la inmigración a varias partes, y el Sr. James dio una conferencia muy linda sobre los himnos, y su interés acá eran las cartas de Eluned Morgan, las que ella había recibido de Gales. Eluned era mi tía abuela y vivió en nuestra casa en sus últimos años. Era una persona fuera de serie… ¿Usted sabe?, no le gustaba que cortaran flores y en su entierro no había flores, solo un ramito de una señora alemana que puso la única flor en la chata del entierro. ¡La vida de Eluned es muy atrapante! viajó mucho, fue a Palestina, Egipto, en Gales vivió en Cardiff y trabajaba en una biblioteca, dio clases y conferencias.

Refiriéndose a la posibilidad de crecimiento del museo y de las prácticas y actividades de preservación, Tegai también nos contó algunas cosas… Hablando del galpón que se encuentra cruzando la calle, frente al museo nos dijo:

Tegai. Parece que ahora existe la posibilidad de que se arregle, con apoyo del Gobierno provincial, para hacer una muestra de maquinaria, unas máquinas grandes que no hemos traído aún hasta que no se arregle el lugar. Por ejemplo, hay dos trilladoras, una histórica, muy vieja, que necesita que se restaure… Para la conservación el Gobierno provincial ha hecho una obra muy importante, como fue la microfilmación de la hemeroteca y la mayor parte de los archivos, documental y fotográfico. Ellos se instalaron acá y acá mismo se hizo el trabajo en varias semanas. Estas microfilmaciones están en Rawson y ya se están consultando, ya que lo ideal es que se resguarde lo que está aquí, que si se toca mucho se deteriora.

Aquí, en el museo, creemos que el ambiente no es malsano para los documentos, no hay humedad, los pisos son de madera en su mayoría, no permitimos que le dé el sol, si bien no tenemos aparatos para medir la humedad y temperatura… si bien el ambiente no es el ideal, tampoco es malo. 

—¿Que tipo de ayuda necesitaría el museo?

Tegai. Bueno, sin duda necesitamosmedidores de humedad y temperatura. Si bien hemos tenido asesoramiento, necesitamos que esto se dé de manera continua. Hace unos tres años vinieron dos señoras de Gales, una conservadora y otra que trabajaba en un archivo, para colaborar con nosotros. Pero los insumos (sobres especiales, carpetas más necesarias), los enviaron por correo y no llegaron. Ese tipo de cosas como cajas especiales para archivo no las tenemos. Las que tenemos son de madera y cartón, y no son las adecuadas, pero al ser un ambiente seco no corren tanto peligro. En cuanto a nuestros ingresos cobramos una pequeña entrada y muchas veces tenemos colaboraciones de gente o instituciones que filman y además vendemos libros, ya que se ha producido mucho en los últimos tiempos, y así obtenemos un ingreso muy necesario. Más allá de ello, me gustaría decirles que nos preocupa mucho el hecho de que el edificio tenga unas importantes rajaduras desde hace poco tiempo. Nos preocupa porque no sabemos qué puede pasar. Necesitamos asesoramiento importante de un equipo de gente (ingenieros, arquitectos), ya que hay varias posibilidades que habría que estudiar…

Compartiendo esta inquietud nos despedimos de Tegai, contagiados de la paz que emana cuando habla, serena y apasionadamente del museo, pensando cada una de las palabras, ajustando los tiempos para expresarlas. Sólo esperamos que el museo pronto reciba respuestas concretas de quien corresponda, para que pueda seguir cumpliendo su cometido como lo ha hecho hasta ahora.