Columnas

 

La fecha fue al principio el pretexto que me habría permitido reunir dos ausencias respetadas. Por puro azar y por superstición gregoriana, 2014 contenía el número que asociaba ambos decesos cuya importancia para mí no quería dejar pasar.

 

Cuatro fechas; una sola; o ninguna

Las efemérides suelen significar mucho menos de lo que pretenden, porque comprimen ese relieve que se esmeran en destacar (la vida ejemplar), contra el plano de un rito -religioso o civil. Dicho de otra manera, si hay efemérides no hay sujeto excepcional, dado que es imposible que un sujeto excepcional nos represente, y dado que, además, un sujeto excepcional existe precisamente a fin de no representar. De hecho, un sujeto así propuesto no sería sino el ápice cultural de lo mismo y no un otro fundamental, no un portador de diferencia (que sólo podría ser anónimo, como lo fueron Buda o Jesús); él marcaría a lo sumo una cresta en un mar que se repite, y como tal no sería nada o casi nada. Poco se extrae de las efemérides, en consecuencia, fuera de una confirmación pasiva de lo tenido.

 

Llueve existencialismo a cántaros en la esquina de mi cuadra. Se formó un charco de mitos bastante barroso. No sé cuales gotas son verdaderas, cuáles sólo imagino.
La lluvia no cesa, el charco crece incesante. 

Arriban furiosos, al galope, los recuerdos empañados.

 

Zapala, ahí parábamos una noche pariendo los sueños ansiosos de la espera. Zapala era Punta de Rieles y yo le preguntaba a mamá ¿Terminan en punta, son como las flechas? No hija, no, terminan los rieles, nada más. ¿Y después? ¿Después qué, nena? ¿Se termina el mundo mami? ¿Es peligroso? ¿Uno se puede caer al precipicio donde se terminan los rieles?

 

Marco general de la osadía

La posición del amateur, que entre otros un Roland Barthes reivindicó, se roza en parte con la actitud zen, una actitud que conviene adoptar cuando se trata de resolver cuestiones importantes. Las cuestiones menores, esas que hacen marchar la Historia y que deciden los rumbos de la ciencia, pueden solicitar disposiciones mentales menos delicadas para su solución, como la académica por ejemplo.