Columnas

 

Los turistas y los recién arrimados a Esquel solían (suelen) mofarse de las palabras escritas en la carreta, algo tuerta de estabilidad, que rezaba: "Juntamos piedregullo y...", sin poderse observar la completud de la rústica publicidad.

 

La tía María —esposa del tío Nolasco, hijo de mi abuela Zoila, hermano mayor de mi madre— hacía caballitos de madera montadas las cuatro patas sobre duelas de barril. La duela es cada una de las tablas curvas que forman un barril.

 

Sin héroes ni villanos

Aquí no hay héroes. En la Historia Social la lente se aproxima a los sujetos de forma tal que lo(s) representado(s) en el relato histórico evidencie(n) que la trama instituida se configura por la dinámica entre historia, política y sociedad.

 

El libro de Ezequiel Adamovsky es una obra singularmente atractiva para los lectores profesionales de Historia, quienes se verán rápidamente seducidos por un título que invita a pensar un actor social (sobre)entendido como fundamental en la historia nacional. Pero es probable que con igual rapidez a ese entusiasmo lo siga el desencanto.

 

No consigo detener el péndulo del reloj. Fatiga con su porfiado tic tac los pabellones y los surcos, mientras los tímpanos sudan memoria, temor y gritos de piedras que anochecen verdades.