Jornada histórica el viernes 5 diciembre, en Esquel

por Gustavo De Vera - escritor, gestor cultural, periodista.

 

El próximo viernes 5 de diciembre, a las 18, tendrá lugar en el Centro Cultural de Esquel un encuentro regional de Artistas y Trabajadores de la Cultura al que estamos convocando para debatir y darle forma a una Ley Federal de las Culturas.

 

Este encuentro será el primero en el Chubut, y seguramente tendrá otras instancias de propuestas, debates e ideas en otras ciudades de la provincia.

Quienes nos sumamos a la convocatoria somos también artistas y trabajadores de la cultura en la provincia, convencidos de que se nos presenta una oportunidad realmente histórica en varios sentidos.

 

Alineación planetaria / condición histórica favorable

El proceso que nos trajo hasta estos umbrales en que es posible visualizar una Ley Federal de las Culturas está marcado por la suma de hechos, decisiones, persistencias, debates y luchas históricas (y no tanto) que pueden entenderse como una favorable alineación de planetas, o –en términos un tanto más sociales– la generación de condiciones históricas propicias.

La primera condición favorable se manifiesta con la creación del Frente de Artistas y Trabajadores de la Cultura (FAyTC), un grupo de reconocidos compañeros, amigos y colegas trabajadores de la cultura de diversas regiones del país que acabó por materializar esta herramienta de gestión política colectiva en el mes de mayo pasado con la presentación pública de su documento fundacional, pero que reconoce sus inicios desde mediados de 2013.

Aunque sería justo decir que con muchos de los que integran sus filas reconocemos búsquedas e intentos similares desde los albores de los años de 1980, cuando las expresiones culturales colectivas, como Teatro Abierto, con la gente ocupando las calles, alumbraron el fin de la Dictadura.

Pero esencialmente se trata de una condición histórica favorable en tanto su creación –y sobre todo su sostenimiento en el tiempo– suponen y reclaman un cambio de actitud de todas y todos los que integramos el campo de la cultura, cualquiera sea su sitio y su función.

En tanto construcción colectiva, exige de quienes trabajamos en la cultura renunciar al individualismo que muchas veces nos caracteriza.

Todos en general, pero muy especialmente quienes trabajamos en el campo cultural de las provincias, tenemos muy en claro que la Cultura no es ajena a la política.

Por una parte, la negativa, nos consta que durante décadas el diseño y la gestión de las políticas públicas han sido relegados las más de las veces al sentido ornamental de las efemérides locales y regionales; A la producción de espectáculos comerciales y de masas como excusa para la figuración electoral, o a la promoción elitista de las bellas artes como única y exclusiva manifestación cultural.

Pero por otra parte, cuando un funcionario intenta imprimir un sentido social a su gestión en las áreas de la Cultura, la asignación de presupuesto se transforma en una durísima puja y debate profundo dentro de los gabinetes de gobierno, y muchas veces lo coyuntural acaba por imponerse a lo profundo.

En esos debates, en el perfil de estas discusiones políticas que definen siempre nuestro quehacer cotidiano en un municipio o en una provincia, los mismos artistas y trabajadores de la cultura hemos estado excluidos las más de las veces.

Y ello, casi siempre, con la complicidad sorda de nuestro ombliguismo, como si aquello no tuviera que ver con nosotros.

Pues sí. Sí lo tiene. Y tiene que ver también con la jerarquización de nuestro lugar como trabajadores, y también el derecho que nos asiste respecto de nuestras obras; con la revalorización, preservación y salvaguarda del patrimonio tangible e intangible; con la diversidad cultural, pluralista y multiétnica que nos caracteriza como país, y profundamente en nuestra región patagónica; y también con la igualdad en el acceso a bienes y valores culturales para todos los habitantes de nuestra ciudad, provincia o país.

La segunda alineación planetaria llega con la creación del Ministerio de Cultura de la Nación, que coloca al diseño y gestión de las políticas públicas para la cultura en el mayor nivel posible dentro del Poder Ejecutivo Nacional.

Y al frente de ese ministerio, surge la figura de Teresa Parodi, cuya trayectoria, militancia social y posición política e ideológica me eximen de todo comentario redundante. Quienes la conocimos desde los 80, siempre supimos de su presencia solidaria y activa con todas y cada una de las manifestaciones sociales.

 

Alumbramiento anunciado

La conjunción de este Ministerio con la propuesta del Frente de Artistas y Trabajadores de la Cultura era algo de esperarse casi de inmediato. Y así fue que el pasado 25 de noviembre, la misma Teresa Parodi se puso al frente del lanzamiento a nivel nacional del debate para el proyecto de la Ley Federal de las Culturas.

En el acto realizado en el Teatro Nacional Cervantes, Parodi estuvo junto a la mesa de organización del Frente de Artistas y Trabajadores de la Cultura, y secretarios de Cultura de todas las provincias.

 

Lo que nos toca

En el encuentro previsto para el 6 de diciembre en Esquel, están llamados todos los artistas y trabajadores de la cultura del Chubut.

Allí contaremos con la presencia de al menos dos integrantes de la Mesa de Organización del FAyTC quienes ofrecerán detalles de los puntos que integran el anteproyecto puesto a consideración de todos los que trabajamos en el campo cultural en nuestro país.

En esos 21 puntos (que pueden descargarse con sólo googlearlos en la web) se condensan las temáticas sustanciales, y se abren los espacios para el debate de los contenidos que le darán forma al proyecto final para la Ley Federal de las Culturas.

 

Sostiene Juano Villafañe, miembro del FAyTC: “se hace necesario investigar sobre las nuevas relaciones entre el Estado, la sociedad, la cultura y considerar la importancia de un observatorio que registre permanentemente estos vínculos”.

A partir de esto, entre los conceptos vertidos desde el FAyTC, podemos mencionar algunos ejes interesantes:

 

-       Uno de los reclamos históricos resueltos para el sector cultural ha sido sin duda la creación del Ministerio de Cultura de la Nación. Esta nueva condición institucional nos impulsa a pensar en la necesidad de una Ley Nacional Federal de las Culturas que permita contener toda la actividad cultural argentina.

-       Pensamos en una ley que garantice el protagonismo del Estado en las políticas públicas con un sentido nacional, federal, democrático y participativo.

-       Toda política cultural que se precie de tal debe atender por cierto la calidad institucional, pero también debe considerar el impacto de las poéticas en la sociedad, la circulación del pensamiento crítico, la creación popular, las formas autogestivas y cooperativas de producción cultural independiente que se generan en la propia sociedad, respaldadas, además, por las propias políticas culturales públicas.

-       El conflicto siempre se suscita entre la necesidad de reconocer una producción cultural de excelencia y las formas en que se distribuyen democráticamente las riquezas que generan esas producciones entre los trabajadores de la cultura.

-       Una ley marco permitirá contener toda la vida institucional de la cultura y darle organicidad.

-       Una ley que considere los derechos culturales, el lugar que ocupan los trabajadores de la cultura y los ciudadanos.

-       Una ley que reconozca la propiedad intelectual, el derecho de autor sobre las obras científicas, literarias y artísticas, la libertad de inversión, producción y divulgación.

-       Una ley que reconozca la diversidad cultural existente, los problemas étnico-culturales, las tradiciones, los fenómenos regionales.

-       Una ley que permita políticas de Estado que garanticen el acceso popular a la cultura en todas sus manifestaciones. La cultura es un derecho humano asociado a los propios derechos culturales de los artistas.

-       Hay que destacar que todo el sector cultural se beneficia siempre con políticas de Estado centralizadas, descentralizadas, regionales y federales.

-       Una ley marco permitirá llevar adelante un Gobierno de la Cultura Nacional, dándole armonía el conjunto de la vida institucional existente, respetando las autonomías e integrando a todos los sectores.

 

Sostuve al comienzo, y vuelvo a reiterarlo sobre el final: se trata de una oportunidad histórica favorable para la creación de las condiciones en que se producen, se acceden y se resguardan todas las manifestaciones culturales de nuestro país, región, provincia o ciudad. Y también las condiciones en que se trabaja y se reconocen los derechos y desarrollo de los artistas y trabajadores de la cultura.
Una posibilidad de consolidar lo plural y lo colectivo como modos de la construcción social, lo que también nos expresa culturalmente.

 

El 5 de diciembre deberá ser el punto de partida de esta construcción en el Chubut. Desde allí comenzaremos el armado de la trama con que habremos de tejer el colectivo cultural que nos exprese y nos contenga y sea el promotor de nuestro perfil patagónico dentro de esta nueva Ley Federal de las Culturas.