Introducción

En este artículo nos proponemos plantear un estado de situación en cuanto al desarrollo del campo religioso en Comodoro Rivadavia ya que a diferencia de lo que planteaban los teóricos modernistas acerca del creciente proceso de secularización occidental —al estilo weberiano— asistimos a un crecimiento inacabable de la búsqueda de las “razones últimas de la vida” y de la vida religiosa.

 

Nuestro caso de análisis, además, reafirma una tendencia que de acuerdo al relevamiento realizado por el equipo de investigación del sociólogo Fortunato Mallimacci, corrobora la existencia de un marcado pluralismo religioso en Argentina. Siendo la región patagónica la que cuenta con una mayor presencia de evangelismo,[1] comparada, por ejemplo, con el noroeste argentino, de mayor predominancia católica.

En algún sentido, este artículo intenta explicar dicha situación, a partir del análisis de las características que adopta en Comodoro Rivadavia el desarrollo del evangelismo.[2]

 

Modificaciones históricas en el campo religioso de Comodoro Rivadavia.

En el caso de Comodoro Rivadavia partimos de una situación de hegemonía del catolicismo hacia 1930-1940, vinculado a la presencia estatal a través de la empresa petrolera YPF. Este hecho se encuentra asociado a no sólo la estrecha relación entre Iglesia Católica y la agencia estatal en sus diferentes manifestaciones, sino en el reforzamiento que esta relación obtuvo a través del asentamiento de migrantes de diversas regiones europeos de fuerte raigambre católica. También al paralelo desarrollo del ingreso de migrantes norteños, básicamente catamarqueños y riojanos, provincias con tradición colonial española y por ende presencia de la Iglesia Católica.

En esta etapa se desarrolló el predominio del vínculo estrecho entre empresa estatal YPF y catolicismo, desarrollado a través de la presencia de la Congregación Salesiana, instituciones básicamente unidas a través de sus objetivos de moralización y argentinización. Y tal como caracteriza a la mencionada congregación religiosa, uno de los vínculos se estableció a través de la educación de niños-as y jóvenes de diferentes estratos sociales.  De esta manera la empresa YPF revalorizó la presencia del catolicismo y sumó a su propósito de construcción de soberanía nacional argentina los símbolos, valores y representaciones católicas.

Otro tipo de experiencias católicas fueron las desarrolladas en los denominados “barrios chilenos” tales como el Pietrobelli y San Martín, donde la modalidad de urbanización está asociada a los denominados asentamientos, por “toma de tierras”. Aquí la forma de evangelización fue diferente, dado que la composición poblacional era distinta a la ubicada en la zona norte y centro de la ciudad. En el caso de los barrios de la ladera del cerro Chenque y la zona sur predominó la presencia de migrantes chilenos, y en la década del 60 desarrolló su tarea evangelizadora el denominado “Cura gaucho” de la ciudad, el padre Corti, un sacerdote salesiano de origen italiano. Una de las docentes que acompañó el trabajo educativo en una de las escuelas salesianas, recordó: “...al principio fue muy difícil, la escuela estaba ubicada en un barrio muy paupérrimo, con muchos problemas sociales... era la escuela la que tenía que intervenir... los padres por la investidura del padre Corti tenían mucho respeto... el padre había implementado por tanta promiscuidad charlas... ” [3]

El Padre Corti llegaba a recorrer las calles y obligar a los padres a dirigirse a sus casas, “reto y reprimenda para hacerlos cambiar...” tal como expresó la maestra entrevistada. No sólo moralidad, higiene y “buenos modales” eran objetivos de la educación salesiana, sino también un “modo correcto” de habla. Sumado a esto, el complejo de colegios salesianos asumió la tarea nacionalizadora del Estado argentino, ya que consideraban que los niños-as chilenos-as debían ser instruidos en el respeto a los símbolos patrios y lealtad al país que los recibía. Por ejemplo, los docentes debían explicar el significado de “la promesa a la bandera” porque “...el niño chileno pensaba que por hacer la promesa de lealtad ya dejaban de ser chilenos, entonces el trabajito que empezamos a hacer era hablarles a los chicos que ellos iban a ser tan chilenos como el día en que nacieron... al comienzo sí, ellos sentían que por hacer la promesa el 20 de junio temían perder su nacionalidad...”.[4]

La obra salesiana –tal como se la conoce al complejo de escuela e iglesias católicas– posee un reconocimiento especial en la ciudad, en particular la asociada a las tareas del “Padre Corti”. Sin embargo, el carácter compulsivo de las prácticas de evangelización llevadas a cabo en los “barrios chilenos”, forma parte de una de las razones por las cuales muchas familias chilenas se convirtieron o reasumieron su pasado evangélico.

Actualmente el catolicismo sigue teniendo un lugar de relevancia entre aquellos practicantes y las autoridades civiles. Sin embargo, paralelo al arribo de nuevos contingentes poblaciones, tales como los migrantes bolivianos, paraguayos y peruanos, la ciudad vio transformar el escenario de prácticas religiosas católicas. En los inicios de la llegada del denominado segundo grupo de migrantes bolivianos, éstos buscaron reproducir sus modos de entender y practicar el catolicismo dentro de los espacios institucionalizados de la Iglesia Católica cercanos a sus lugares de residencia. Sin embargo, las dificultades fueron varias en el sentido de que las diferencias en el culto o la trascendencia que para los bolivianos poseen las festividades de la Virgen de Urkupiña o de Copacabana, no lograban eco entre las autoridades eclesiales,[5] excepto en iglesias con sacerdotes que poseen experiencias previas en relación a “sincretismos” religiosos, como es el caso de una  iglesia del sector sur de la ciudad, en la cual un sacerdote colombiano posee comunicación con los migrantes bolivianos, y admite diversidad de formas de practicar el catolicismo.[6]Sin embargo, las festividades religiosas bolivianas comenzaron a adquirir mayor magnitud por fuera del sistema institucionalizado del catolicismo, más precisamente en predios ubicados en los bordes de la ciudad, donde la masividad, el color, el festejo, y el compromiso con los días de festividad religiosa son notorios.

 

La llegada y consolidación de los grupos evangélicos chilenos en Comodoro Rivadavia

A diferencia de otras zonas del ex Territorio Nacional del Chubut, la presencia del denominado protestantismo tradicional fue escasa, dada la presencia minoritaria de inmigrantes galeses, alemanes e ingleses (entre otros), que debieron nucleares –pese a las sustanciales diferencias– en conjunto al interior de la Iglesia Reformada que data del año 1911.

El campo religioso católico, entonces, comienza a manifestar disputas y conflictos recién con la llegada de los primeros pastores y fieles evangélicos que provenían de diferentes zonas de Chile. Si bien la migración chilena a Comodoro Rivadavia posee diferentes etapas, la llegada del evangelismo se produce básicamente en el contexto de la denominada “migración económica”, y sobre todo en épocas del primer “boom petrolero” (1958-1963). Las situaciones de conflictividad se produjeron inmediatamente ya que los chilenos-evangélicos pretendieron desarrollar una serie de prácticas que en Chile se encontraban naturalizadas, tales como predicar en las esquinas de las cuadras, en plena calle. Estas prácticas resultaron “atípicas” para la población católica comodorense, las fuerzas policiales, los representantes de la grey y vecinos católicos, reaccionaron denunciando y prohibiendo estas prácticas de la religión evangélica. Los relatos de los primeros evangélicos y en particular pentecostales que debieron enfrentar las dificultades de lo que representaba ser chileno-pentecostal recuerdan esta situación. Juan (Pentecostal, actualmente lector de Bernardo Stamateas) nos comentó, que en 1954: “nosotros formamos el primer grupo evangélico…  Eh, mi hermano fue a parar una semana a la comisaría… porque… vino el vecino de al lado y… y nos tiró el cartel, de la Iglesia, que habíamos puesto ahí… y estaba enredado con el cura y la policía (pausa) y, y según ellos entendían que era una invasión chilena (pausa). Eh… las autoridades lo tomaban así, pero los curas sabían qué era, y lo eh…pero la policía creía que era una invasión chilena, que todos los evangélicos eran, venían de Chile, y era cierto… en cierta forma…”.

Aún hacia 1963-1965, los pastores pentecostales chilenos que pretendían reproducir sus prácticas religiosas, basadas en la prédica callejera, debían enfrentarse a las prohibiciones por parte de las fuerzas policiales. El Pastor chileno Pentecostal Erik Vera nos relató: “Cuando llegó el Pastor Aguilera salió a predicar con el Pastor Caipul frente a la Segunda (Comisaría). En el 65 los metieron presos, acá se veía eso…”. La práctica de ubicarse en las esquinas de las cuadras, y que remite a las popularizadas en Chile hacia fines del siglo XIX por el Pastor metodista Juan Canut De Bont, dio origen a la denominación de los pentecostales como “canutos” tanto del lado chileno como argentino de la frontera.

Por otro lado, en el contexto de la última dictadura militar, practicar el evangelismo –independientemente del origen nacional de sus practicantes– significaba correr el riesgo de ser censurado por representantes de la agencia estatal encargados de “elevar” la moral cristiana de jóvenes y escolares. Este fue el caso de un grupo de jóvenes evangélicos desautorizados por un grupo de docentes de una escuela pública, por ofender moralmente al busto del Gral. Julio A. Roca, con sus prédicas religiosas.[7]

Sin embargo, las dificultades iniciales no lograron frenar la expansión del evangelismo en Comodoro Rivadavia. Uno de los factores que operó favorablemente para ello, lo constituye la modalidad que tomó la evangelización católica en la zona sur de la ciudad. Tal como manifestamos, la presencia del catolicismo en los barrios populares de Comodoro Rivadavia se dio a partir del trabajo pastoral desarrollado por el denominado “cura gaucho”: “el Padre Corti”, una figura emblemática del catolicismo comodorense, promotor no sólo de la educación en los barrios mencionados, sino también de la urbanización de barriadas que surgieron por “ocupaciones” y asentamientos poblacionales precarios. Sin embargo, el “Padre Corti” también fue polémico entre los mismos “beneficiarios” de su política asistencial, sobre todo por el carácter compulsivo que poseían las prácticas que el sacerdote desarrolló para “ordenar” y “civilizar” a los grupos de migrantes chilenos y de zonas rurales de Chubut. En este contexto, la llegada de los chilenos-evangélicos tuvo una rápida aceptación, por un lado por el componente étnico y nacional  (en el caso de chilotes-pentecostales), que en las décadas de 1960-1970 resultaba difícil sostener dado el predominio de la idea de hipótesis de conflicto con Chile.[8] Seguramente, en esta coyuntura, las iglesias evangélicas-pentecostales se transformaron en espacios de resguardo y comunión para estos migrantes.[9]

 

Cartografía del campo religioso evangélico-pentecostal en Comodoro Rivadavia

Actualmente podemos observar que existe una correspondencia entre la mayor presencia de Iglesias evangélicas-pentecostales en la ciudad, y las zonas de mayores carencias en las condiciones de vida. En el mapa de distribución de los índices de N.B.I. podemos observar lo siguiente: Si superponemos la información del mapa (ver imágenes) con la relevada en la ciudad, considerando las Iglesias reconocidas por el Concejo de Pastores Evangélicos, y nuestro relevamiento llevado adelante mediante trabajo de campo vinculado a observaciones y entrevistas, podemos establecer que las zonas de concentración de mayores índices de N.B.I., coinciden con aquellas en las cuales se ubican con mayor densidad las iglesias evangélicas y pentecostales.

Mientras que en la zona norte de la ciudad, podemos observar cierta continuidad con respecto a la matriz fundacional que posee esta zona, asociada a la presencia de la Iglesia Católica.

En cambio, la zona sur y los extremos de dicha parte de la ciudad presentan la siguiente situación: El extremo sur de la ciudad es la que mayor crecimiento poblacional ha tenido en los últimos tiempos, siendo el epicentro de una serie de asentamientos entre fines del año 2008 e inicios del 2009, proceso que aún hoy se encuentra desarrollándose en diversos sectores de la ciudad, y ante el cual la agencia estatal actúa con lentitud, generando políticas tendientes al reordenamiento urbano pero no a la planificación. Es en la zona sur de la ciudad donde se presentan también situaciones de neto contraste, tal como la que presentamos en el mapa, donde la Avenida 10 de noviembre, divide la “opulencia” del denominado “Tabernáculo de la Fe” con respecto a la “pequeña iglesia” Pentecostal de “Cerro Solo”. La iglesia materialmente está edificada como una vivienda de chapa donde funciona una sede de la Iglesia Pentecostal de Santidad. En este lugar funciona una “escuela” para niños y jóvenes los días sábados. Básicamente los niños y niñas que asisten son bolivianos-as, a los cuales la Pastora y sus auxiliares leen pasajes bíblicos y les sirven una taza de leche con alimentos dulces. La Pastora nos relató la serie de inconvenientes que ha tenido con la comunidad boliviana a partir de malos entendidos acerca de su participación en la denuncia de expendio de bebidas alcohólicas en uno de los kioscos de “Cerro Solo”. En cambio, ella sostiene no tener nada que ver con el asunto. Para ella la competencia se genera con un grupo aledaño a la iglesia que practica ritos Umbanda. Y con respecto a los migrantes bolivianos, si bien entiende que su catolicismo es muy fuerte, se conforma con la asistencia de los-as niños-as a la “escuelita de los sábados”.[10]

El crecimiento poblacional que tiene la ciudad a pesar de la culminación del último “boom petrolero” (2004-2008), generó una serie de cambios a nivel social. Uno de ellos está vinculado a la profundización de la heterogeneidad poblacional de Comodoro Rivadavia, a partir de la llegada de migrantes “del norte” (básicamente noroeste y noreste de Argentina), de migrantes limítrofes bolivianos y paraguayos, además de una serie de grupos migratorios de Centroamérica, principalmente de República Dominicana.[11] Sumado al “caos clasificatorio” que genera la interacción cotidiana entre múltiples grupos étnicos y nacionales, se acrecientan una serie de rasgos vinculados a la situación de desacople extremo entre el nivel de ingresos y el nivel de prestigio consensual que se presenta a partir de los altos salarios que perciben los trabajadores petroleros.

De modo similar al primer “boom petrolero” (1958-1963), la ciudad atraviesa una eclosión de problemáticas sociales asociadas al consumo de espectáculos nocturnos, prostitución, droga, entre otros. Ante esta situación, las Iglesias evangélicas emprendieron una “cruzada” que trata de delimitar y frenar el acceso de los “males contaminantes” que recibe la ciudad. La iniciativa fue acompañada con la presencia del Intendente Martín Buzzi y funcionarios municipales. En este sentido, la bendición de las 7 puertas de acceso a la ciudad, del día 3 de mayo de 2009, representa el proyecto de las Iglesias reunidas en el Concejo de Pastores, de protección de las familias y los valores cristianos.

 

A modo de cierre

A partir de la consolidación de los primeros grupos evangélicos hacia la década de 1960 y 1970, la diversidad de cultos no deja de crecer y complejizarse. En algún sentido, podríamos aventurar la existencia de dos caminos por los cuales está siguiendo el evangelismo y pentecostalismo en Comodoro Rivadavia. Por un lado aquellas Iglesias que se encuentran vinculadas y reconocidas por el Concejo de Pastores, las cuales adhieren a un proceso de institucionalización creciente. Y por otro lado, grupos cristianos que deciden la apertura de nuevas iglesias o bien la lectura y discusión por fuera de las alternativas institucionalizadas, tal como es el caso de los “seguidores de Bernardo Stamateas”.

Por otro lado, si bien el evangelismo comenzó siendo una religión segregada en la ciudad, debemos señalar que en la actualidad goza de una mayor aceptación y trayectoria con vínculos políticos y partidarios.[12] Una muestra cabal de esta tendencia se pudo ver en el último aniversario de la ciudad, en la cual, en los discursos de inauguración del centro cultural, un sacerdote católico y un pastor pentecostal compartieron sus palabras frente a las autoridades y el público presente, y en la cual las palabras del Pastor pentecostal no sólo fueron más extensas que las del sacerdote católico, sino que al finalizar recibió gestos de algarabía por parte de los presentes y los fieles que lo acompañaron.[13]



[1] En el sur las encuestas arrojaron el dato de 61,5% de católicos y 21% de evangélicos. Informe Primera Encuesta sobre Creencias y Actitudes religiosas en Argentina. Agosto de 2008. Buenos Aires. CEIL. PIETTE. CONICET.

[2] Por cuestiones de espacio generalizaremos bajo “evangelismo” a todas las denominaciones que nos interesan, en particular al pentecostalismo que si bien posee sus particularidades aquí no serán desarrolladas.

[3] Entrevista realizada a Nélida Torres, maestra jubilada, 30 de marzo de 2005.

[4] Entrevista realizada a Nélida Torres, 30 de marzo de 2005.

[5] En entrevista con el Padre Marcelo Nieva, comentó que en los inicios de la llegada de bolivianos a la ciudad era recurrente la asistencia, a veces portando la Virgen de Urkupiña, luego “dejaron de asistir”. Entrevista realizada al Vicario Marcelo Nieva, Comodoro Rivadavia, 9 de febrero de 2004.    

[6] Charla con el sacerdote José Arias, nota de trabajo de campo, Comodoro Rivadavia, 25 de agosto de 2004.

[7] La situación mencionada se publicó en un diario local: “Insólito hecho en pleno centro”. Diario Crónica. Comodoro Rivadavia. 10 de mayo de 1980.

[8] En esta línea, las elites nacionalistas argentinas, representadas localmente por grupos de historiadores, geógrafos y abogados (entre otros), que difundían la idea del “chileno invasor”, fue en principio un elemento disruptivo del desarrollo de las prácticas religiosas evangélicas. Sin embargo, el evangelismo y pentecostalismo terminó siendo un factor de cohesión para muchos grupos de migrantes chilenos en Comodoro Rivadavia. Por su parte, además de la migración “política” de quienes eran perseguidos por la dictadura pinochetista, están quienes migraron por las dificultades económicas que acarreaba la implementación de políticas económicas del liberalismo ortodoxo, y que a pesar de ser considerados como “chilenos invasores” consideraban que instalarse en Comodoro Rivadavia podía resultar una alternativa.

[9] El Pastor Mellado comentó: “…nadie me alquilaba por tener cuatro hijos, vivimos mal dentro de un tacho de petróleo… vivimos muy mal, entonces me dije: “¿  no vamos a la Iglesia Católica a buscar ayuda espiritual”? Y tres curas no me quisieron atender, que no tenían tiempo, que tenían otras cosas, con mi señora veíamos nuestra desolación. Entonces con mi Sra. Acordamos ir a una Iglesia evangélica”. Entrevista realizada el 15 de febrero de 2011. Comodoro Rivadavia.

[10] Nota de trabajo de campo. Sábado 2 de mayo de 2009.

[11] Los datos del último censo nacional (2001) arrojaron una cantidad de 135.632 habitantes en Comodoro Rivadavia. A fines de 2007, la Secretaría de Participación Ciudadana y Descentralización (Municipalidad de Comodoro Rivadavia) y un grupo de profesionales de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad San Juan Bosco, dentro de la “Descripción, caracterización territorial y delimitación de Unidades de Gestión Comunitaria (UGC)”, delimitaron la presencia de 198.546 habitantes en la ciudad.

[12] También podemos resaltar la movilidad y tránsito que poseen actualmente los fieles, Pastores y bienes simbólicos de iglesias evangélicas y pentecostales que aunque en la mayoría de los casos se “independizan” de sus instituciones matrices, continúan desarrollando vínculos e intercambios entre ambos lados de la frontera.

[13] Nota de trabajo de campo, 23 de febrero de 2011. Comodoro Rivadavia.