Historia

 

La denominada “rebelión del Dios Cayupul”[1]

Los sucesos vinculados a la denominada rebelión del cacique Cayupul se desarrollaron en al año 1895 en la Colonia 16 de Octubre al oeste del actual territorio de la provincia del Chubut. Los principales protagonistas de la misma fueron, por un lado el cacique Cayupul, quien se consideraba intermediario entre la divinidad y su gente; y por otro lado el cacique Salpu quien obedecía las órdenes del anterior y ordenaba a los suyos el acatamiento de los dictámenes impuestos por aquel. Se encontraba involucrado también el cacique Sacamata quien estaba sometido a la autoridad del gobierno y cumplía por esta razón las prescripciones establecidas por los funcionarios del Estado y los consejos de los miembros de la Iglesia católica.

 

Toda fuga no es sólo de un lugar, sino también de una realidad. El 23 de mayo de 1916, la cárcel de Neuquén fue el escenario de una evasión masiva de reclusos que tuvo resonancia nacional. Antes y después de ello, un encadenamiento de hechos parece indicar que el destino los condujo a la tragedia. Sin embargo, aún con toques de azar, fueron las relaciones asimétricas de poder, en el brumoso contexto de un Territorio Nacional, donde presos de llanuras y montañas, en extraña combustión, alternaron la libertad y la muerte, a la vez que anticiparon nuevas oscilaciones.

 

REARTICULACIÓN DE VÍNCULOS SOCIALES EN NUEVAS COMUNIDADES

 

Para poder hablar de la conformación de nuevas comunidades rurales en la Meseta Central del Chubut, primero debemos tener en cuenta el traumático y largo proceso histórico de su constitución, que reconoce dos orígenes diferentes aunque entroncados. Por un lado el que funda la agencia estatal —luego de las campañas militares de persecución y muerte a las tolderías entre 1879-1885—, que demarcó y renombró las zonas y ocupó los espacios con nuevos agentes e instituciones.

 

Las maldiciones, más allá del tono mágico que irradian, pueden simbolizar un destino, un legado colectivo de sino trágico como respuesta a la profanación, en sentido genérico, de una causa noble. Por ejemplo, la colaboración de Malinche con los conquistadores de su pueblo dio lugar a la leyenda de una maldición pues “En ese error entregamos / la grandeza del pasado / y en ese error nos quedamos / trescientos años esclavos”, como afirma la canción.