Documentos-Fuentes

 

En la publicación: Las Dominicales. Órgano de la Federación internacional de Librepensadores en España, Portugal y América. Madrid. Viernes 3 de agosto de 1906.

 

Comisionado por el Consejo Nacional de Educación, cuerpo superior encargado de dirigir la Instrucción en la República Argentina, el doctor Zubiaur ha hecho una visita de inspección en las escuelas del Sud de aquella República y del informe que ha dado, resulta qué la enseñanza clerical indignifica y envilece á los niños, separándolos en vez de unirlos al alma nacional.

 

[Se ha mantenido la ortografía original]

Mirada la carta jeográfica de la grande isla de Tierra del Fuego se vé que ésta tiene la forma de un triángulo, cuyo vértice está hácia el norte, en latitud de 52° 28'. Su base, casi recta i mui estensa, la constituye el canal de Beagle, que tiene una dirección que corresponde casi en absoluto al paralelo 54° 55'. El lado oriental cae al Atlántico i sigue una direccion mui oblícua hácia el oriente. Es casi recto, salvo la profunda escotadura formada por la bahía San Sebastian. En cambio, su lado occidental presenta las bahías Phillip, Jente Grande, Useless, i Seno del Almirantazgo, que avanza mucho, este último al interior de la isla.

 

La Constitución separatista de 1854 fija­ba como límite meridional de la provincia "la entrada de la Cordillera con el mar".

La soberanía sobre un desierto le crearía al nuevo Estado ciertas obligaciones.

El general Urquiza, desde Paraná, fomen­taba la inmigración fundando las primeras colonias agrícolas en la provincia de Santa Fe, con familias traídas directamente de Eu­ropa.

 

El centellear amarillento de las luces de los puer­tos —Ingeniero White a estribor, y Galván a babor —, van muriendo lentamente, por los rayos del sol, el que a su vez en forma paulatina dora las aguas dormidas de la bahía.

ESTRECHO DE MAGALLANES

 Ante nuestros ojos, las olas lentas, pesadas, como gra­sosas, del Atlántico, se deslizan a lo largo de la Costa Sur. Se echan adelante, irresistible, implacablemente, densas y perezosas como aceite en perenne persecución de la com­pañera que se retuerce sinuosamente. A veces, se alcan­zan, se confunden, se mezclan en borbotones blancos, luego se desploman, formando valles de fondo movedizo, de los que emergen nuevamente, altivas y conquistadoras.